8.11.14

Kurt Rosenwinkel, un notable del jazz


Concierto del guitarrista americano en Albacete el próximo 7 de noviembre

Esa noche se desvelará, podemos presumir, la verdadera y exuberante dimensión del músico de Filadelfia que ha tenido acostumbrados a sus seguidores,... bien, a los aficionados al jazz en general, a un exquisito, depurado y exhaustivo gusto por la música contemporánea y sus infinitas maneras de interpretarla.


Es una buena noticia. Es una muy buena noticia que Kurt Rosenwinkel aterrice en Albacete ese bendito viernes de noviembre con motivo del festival de jazz en la ciudad. Rosenwinkel maneja muchas versiones, muchas tendencias, a lo mejor inspiradas todas a partir de las enseñanzas tutoriales que le impartió desde el principio un verdadero maestro del vibráfono como es Gary Burton, otro distinguido de los modos y las formas del bop. Burton le dio alas, como la gaseosa de la tele: le incluyó en su banda durante sus primeros años de bolos (la primera que militó Kurt), le introdujo en los ambientes neoyorkinos más calientes y en fin, le ayudó incluso con dinero y le conectó con músicos de verdadero prestigio. Un padre, vamos. Y no descarto que el vibrafonista empapara al joven Rosenwinkel las ideas y privilegios de ser músico, de ser guitarrista, para poder interpretar espontáneamente la piedra filosofal del jazz: el be-bop.

LAS BUENAS COMPAÑÍAS
Bueno, es una muy buena noticia porque también hay que decirlo ya: Kurt Rosenwinkel es para muchos el mejor guitarrista actual de jazz. Así sin más. Sin exageraciones ni apasionamientos. Y es considerado así por, ya lo hemos dicho, su enorme repertorio de registros: Metheny cuando quiere ser Pat; Scofield cuando quiere ser John; The Notorious BIG cuando se hecha a la espalda todo el espíritu de A Tribe Called Quest, un combo de hip hop que le valió el reconocimiento coyuntural del artista Q-Tip y la entrada por la puerta grande en la historia de la música parlanchina. También por la importancia adquirida junto a aquellos compañeros con los que empezó moviéndose en los comienzos de sus aventuras/agrupaciones, allá por los noventa, alguno de los cuales como el célebre batería fallecido en 2011 Paul Motian fue igualmente decisivo en sus inicios, o como el rotundo saxo tenor Mark Turner o los albaceteños (por habernos visitado alguna vez en el festival de la ciudad) Brad Mehldau, Joshua Redman, The Bad Plus o Jeff Ballard. suficientemente conocidos en el mundo del jazz, o como el pianista Aaron Goldberg, otro de sus fieles quien sustituyó a Mehldau en el cuarteto de 2004 y con quien vivió una de las definitivas mutaciones al músico actual que ahora nos visita. Goldberg, por cierto, también estará unos días después en Albacete dentro del propio marco del festival. Yo creo también que ser de Filadelfia y tener dos padres músicos profesionales tuvo que influir algo para que el joven Kurt encontrara pronto y fácil buenas fuentes de información para aquellos primeros escarceos musicales que le indicarían qué significaba exactamente aquella música de Thelonious Monk, Coleman Hawkins o Bill Evans que tanto le ha marcado. Jugar con ventaja, de acuerdo, pero aprovechando un talento que ya le venía otorgado por el destino.

The Next Step. 2001
LOS DISCOS
Porque a todo el cúmulo de fidelidades y refinadas compañías abría que añadir esa pequeña colección de discos particulares editados, no más de doce y esa otra tonelada de colaboraciones donde habría que habilitar un espacio especial para enumerarlas (me apetece mencionar la de Donald Fagen en su álbum de 2012 Condos Suken). Entre los de su primorosa pequeña cosecha yo me quedo con The Next Step (2001), quizá porque solemos quedarnos con el primer trabajo escuchado de un artista cuando éste nos sobrepasa. Me ha ocurrido con infinidad de ellos y he admitido alguna vez que discos anteriores y posteriores han podido ser más decisivos en la carrera de esos artistas, pero para estas cosas somos bastante cabezones y yo sigo prefiriendo, en este caso, The Next Step a, por ejemplo, Star of Jupiter (2012), el último y ya dicen que su obra máxima, un doble que a más de uno que me sé también le ha sobrepasado. En aquel de 2001, temas como Zhivago o el Minor Blues me replantearon mis preferencias guitarristicas en el jazz, pero también en el Your vision con el clarinete bajo de Andrew D´Angelo, unos minutos para morirte (Heartcore 2003) o sin ir más lejos el Interlude con la flauta de Mariano Gil en el mismo álbum. Kurt Rosenwinkel se luce especialmente en Refletions (2009) un disco de standars con temas de Monk, Shorter... o en aquel que grabó en su garito preferido de Manhatan, donde le quieren como a un hijo, el Village Vanguard (The Remedy 2008). Pero hay quien prefiere ver al niño que casi era en East Coast Love Affair (1996). Fue su debut espectacular, asombroso, con Avisahi Cohen de bajista y el batería catalán Jorge Rossy.

Ahora que Kurt Rosenvinge llega a Albacete, repasemos que es un músico de 44 años que vive en Berlin, tiene dos nenes e imparte clases diariamente en The Jazz Institute de la capital alemana y que aún le restan otros 44 años para explayarse y mostrar alguna que otra identidad no exhibida hasta ahora. Pues mira, seguro que una de esas sorpresas que nos tiene reservadas para el futuro será aparecer algún día en un gran teatro rodeado de baterías resolviendo así uno de sus grandes dilemas a la hora de elegir golpeador para una grabación, un bolo o una gira. No es que le ocurra por insatisfacción ni por desconfianza con los que ha utilizado hasta ahora, es por todo lo contrario: le gustan todos y los quiere a todos, por eso los cambia en cada registro. Estoy convencido que maneja un listado interminable de baterías que rota según turno para cumplir esa profunda admiración que tiene por cada uno de ellos. También estoy seguro de que esa fascinación le viene de sus primeros años en la orquesta de Paul Motian, su maestro junto a Gary Burton. El viejo tamborilero lo había bebido todo en el jazz, desde el aroma mas amargo de Monk hasta el último sorbetón de Keith Jarret. Con ésa pócima en la cantimplora Kurt Rosenwinkel pudo fabricarse su propia marmita y bañarse en ella el resto de sus días.

KURT ROSENWINKEL NEW QUARTET
Kurt Rosenwinkel - guitar
Alessandro Lanzoni - piano
Andreas Lange - bass
Allan Mednard - drums

Teatro Circo de Albacete. Viernes, 7 de noviembre. 21,00h.
Jazzalbacete 2014