5.3.14

Olok, la vida en un sampler


Se edita digitalmente Cateterismo, el EP del técnico albaceteño




Vigésimo cuarta referencia de Albacete Underground Records que supone el debut de Olok en este sello electrónico digital de bien ganada reputación entre los buscadores de emociones mas allá, infinitamente mas allá, del oído común.

Es precisamente lo que propone Olok: llegar hasta donde pocas veces te habías atrevido a explorar, salvo que puedas presumir de una oreja a prueba de sensaciones o un DNI por debajo de los cuarenta. Olok reúne ambas virtudes y las explota. Lleva toda la vida probando registros, toda (que se dice pronto). Nada le es ajeno en la música contemporánea y nada le rebota, salvo la vulgaridad. En su profesión de equilibrista de sonidos trata como un hábito costumbres tan desiguales como la zarzuela y el trash metal, la cumbia y el gospel y hasta el mariachi domesticado si se le pone a tiro. Eso, viniendo de un tipo criado en los baberos con Aphex Twin o Ian Anderson tiene su aquel.


Así, aparece ahora Cateterismo, un nombre que personalmente me rebota en el estomago por cuestiones que ahora sí que no vienen al caso pero que aquí encuentra una inapelable razón de ser: Explorar, eso es, sondear lo que se mueve en las entrañas del cableado electrónico que caprichea con los samplers, retoza y machaca los loops y deja a Simon Reynolds, el prologuista de Una historia de la música electrónica en el trono de Salomón, aquel fulano que veía lo justo y el refinamiento antes que nadie.
Cateterismo es un viaje multiplicado por cuatro, como las estaciones de un año y como ellas con pocas coincidencias temáticas, es decir, cuatro viajes diferentes en lo que es aconsejable experimentarlos por separado (yo lo estoy haciendo y me va muy bien). Ahora toca el invierno y me pongo con Sköl Remix, un revuelo a lo Meddle de los Floyd: oye, cada uno se coge sus referencias... vale también Edgar Froese, el de los Tangerine Dream y apretándome un poquito las tuercas hasta Laurent Garnier, ése vendabal sonoro que ha hecho moverse alguna que otra muleta.

Nada como cambiar el registro de vez en cuando. Me río yo de las Adiro.




1 comentario:

Dani Morales dijo...

Ese Olok ha hecho los deberes muy bien, te lo dice un tecnócrata.