18.2.18

Yussef Kamaal, una buena manera de volver a casa




"Y hablando de regalos para el oido, he aquí otro viaje astral, en este caso protagonizado por la música espontanea de un dúo demoledor: Yussef Dayes y Kamaal Williams, dos musicazos londinenses que abordan sin complejos percusiones y teclados hasta envolverte en una maraña de sonidos y aromas heredados de la mismísima jungla de donde deben proceder sus ancestros. Una corriente lógica, la del jazz moderno comprometido con Africa. Ya lo hizo hace mucho tiempo Thelonious Monk desde el Harlem de Manhattan. Con éste reciente álbum, Black Focus, Yussef Kamaal lo bordan." (de Aeroplano. Enero 2018) 

30.1.18

El programa de radio Aeroplano ahora en la Red de Redes

 
 Aeroplano. Enero de 2018. El Podcast 
 
Diseño original  de Miguel Barnés en 1979
Tras 17 años de silencio, Aeroplano, el programa de radio que dio sentido a las muchas cosas que uno ha podido hacer y vivir en la vida profesional reaparece ahora ligado a las redes musicales en formato podcast, lo que le convierte automáticamente en un vehículo mundano, más extenso en su cobertura, algo más global y al alcance de cualquier distancia aunque ésta reposara en nuestras antípodas.
Eso, hace 17 años, comenzaba a ser ya una realidad, pero quiso el destino que otra andadura no menos sugestiva, el mundo de la farsa y los músicos y cómicos en directo, desviaran aquella ruta natural de las cosas. Se cerraba una puerta a las ondas, pero no una querencia congénita a su recuperación el día de más allá. Hoy mismo.

Aeroplano, el programa, vuelve prácticamente con el mismo formato de su nacimiento en 1979, Cadena Ser en Albacete (“¡Ya suena la gallina!”, gritaba Pepe Navarro, el inolvidable locutor de la emisora decana de la ciudad cuando oía por los pasillos de la calle Concepción la música del grupo británico Manfred Mann, This Is Your Heart, la sintonía del programa desde el primer día hasta el último), el mismo formato que le llevó posteriormente a Antena 3 de Radio en Albacete, Radio Nacional y, finalmente, a Popular FM y Cadena 100. Una estructura abierta a todos los estilos, lugares y situaciones, aunque en éste su primer y largo periodo decididamente inclinada al pop-rock, una ligera diferencia con el que ahora resurge, cediendo éste algún espacio también a otras músicas y coberturas sin perder, de ninguna manera, la más rabiosa actualidad. Al jazz, por ejemplo, a ése ultimo jazz electrónico y riquísimo en estilos y matices geográficos que tanto asusta a los ortodoxos pero jazz al fin y al cabo, a esas bandas sonoras que nos regala el cine y más estentóreamente las series de televisión, el último gran globo cósmico de la caja que atonta, a los músicos clásicos del siglo anterior, en fin, a lo que siempre ha sido Aeroplano radio: entonces un viaje alrededor del mundo del rock, ahora convertido en un viaje alrededor del mundo de las músicas contemporáneas.

Aeroplano en la radio:
Radio Albacete Cadena Ser 1979/1982
Antena 3 de Radio en Albacete 1982/1985
Radio Nacional en Albacete 1985 (6 meses)
Radio Popular Cadena COPE 1989/2000

Aeroplano en la Red: 2018
Stone, el blog de JAF

LISTADO DE TEMAS UTILIZADOS:  
00 - Hello, I Am Your Heart (Sintonía). Manfred Mann Earthband
01 Cage The Elephant. Ain't no rest for the wicked
02 David Bowie - Come and Buy My Toys
03 Van Morrison- Stormy monday - Lonely avenue -
04 Yussef Kamaal, Remembrance.
05 Beck - Square One
06 The Gaturs - Gator Bait
07 Julian Maeso. Far station.
08 John Berkhout - Cinematic
09 Stanton Moore. Everything i do gone be funky (feat. Maceo Parker)
10 Man - Kerosene
11 Man - The Thunder And Lightning Kid
12 Courtney Barnett & Kurt Vile. Peepin' tom
13 Devlin. (All Along The Watchtower (Instrumental)
14 EL&P - From The Beginning
15 Hugh Masekela. Grazing In The Grass

8.1.18

Cáspita, otro año!!


Caen como moscas y nosotros alimentamos las fierecillas con una exaltación de la esperanza a veces exagerada. En realidad deberíamos reafirmarnos y celebrar (si es que tenemos ganas de tener un motivo para celebrar algo) que es simplemente una fecha siguiente, una fecha más del calendario, o sea: a las 24:00 horas del 31 del mes correspondiente suceden las 00,00 horas del día siguiente. Y punto.
Eso nos eximiría de cumplir años y esas zarandajas y tontunas que acompañan las celebraciones. Yo, por ejemplo, así, ya me hubiera quedado en los 46, que es una edad en la que has visto muchos cosas y aún te quedan las mejores por vivir. No lo he hecho porque si se hubiera cumplido mi capricho ahora estaría en el paro. Prefiero los 53. Por nada, me gusta el número y me siento ya como en plena madurez. Cosas de veterano.


Mientras me pongo discos de Tom Petty, Chuck Berry, AC/DC, Soundgarden, Al Jarreau y contemplo de reojo la película Paris-Texas (Sam Shepard, te llevaste en vida a la mujer de los sueños) para recordar los que se fueron en el puto 2017 admiro una vez más el trabajo que, también para STONE, ha enviado mi muy apreciado artista y amigo Ángel Mateo Charris. Un año más ha cumplido con la tradición de felicitarnnos, y eso que Charris anda ahora por los 33, esa edad en la que todo está por llegar.


6.12.17

Historia de Jazzalbacete. Edición 1988


Vientos de otoño.

diseño Hermanos García Jimenez
De otoños tristes, porque éste año empezó a cundir la desatención y el abandono a su suerte a los ayuntamientos e instituciones que no tuvieran una clara vocación del espectáculo de jazz y en Albacete, salvo los primeros e ilusionados concejales ya mencionados más de una vez, José María López Ariza y Rosa Garijo, sus sustitutos políticos no demostraron nunca ninguna actitud favorable a la organización anual de un festival de jazz. Se podría decir que los últimos habían sido organizados por la tropa de cuartel, aquellos que dedicamos tiempo e ilusión en su celebración, entre los que cabía destacar al pequeño pero efectivo equipo de funcionarios municipales adscritos a la concejalía de cultura y festejos. Y claro, también a la ayuda que el municipio recibía del Ministerio de Cultura a través de otro gran personaje hacedor de acontecimientos y milagros como Javier Estrella, también mencionado en esta nuestra historia de festivales. Pero resulta que a Javier se le estaba apagando su estrella en el ministerio y en el verano de 1989 dejó la asesoría y el cargo por lo que algunos ayuntamientos que habían mendigado el mínimo apoyo económico quedaron absolutamente desprotegidos del Ministerio de Cultura y por tanto abandonados a la suerte presupuestaria de cada municipio. En Albacete, a casi la nada en 1989 y a la nada absoluta y la negación tajante de continuar en 1990 (“siempre van los mismos” y bla, bla, bla...).

Phil Woods
Aún así, la muestra de 1988 salvó los muebles (último año de Javier Estrella en el Ministerio) con una luminosa y siempre efectiva reaparición bluesera llegada de Chicago, el guitarrista Jimmy Fast Fingers Dawkins y dos poderosos vientos, afamados, con tendencia continua a visitar Europa cada otoño, como Scott Hamilton y el siempre respetado saxo alto Phil Woods, otro histórico para el canasto albaceteño.


Jimmy Dawkins
Jimmy Dawkins hizo los deberes tradicionales del guitarrista sureño, de Mississipi, y marchó pronto al norte, a Chicago. Desde luego no estoy seguro que militara en la insegura tropa aventurera del hobo, aquellos hombres sin hogar ni recursos, que recorrían el país de punta a punta sobre los troncos madereros del ferrocarril, jugándose el pellejo y pernoctando en improvisados campamentos. En torno a ellos se creó toda una mitología popular. Desde luego Dawkins tenía todas las papeletas para cumplir la vieja leyenda y desde muy joven comenzó a hacerse un hueco en los locales especializados de Chicago. Lo vimos cuando acababa de presentar su álbum All the Blues, otra extrema declaración de intenciones. Llegó con su cuadrilla compuesta por Kith Scott, a la otra guitarra, Silvester Boynes al bajo y Ray Scott a la batería. Cuando ya todos estábamos moviendo el trasero sobre las butacas aparecieron por arte de birlibirloque la vocalista Nora Jean Wallace y aquella maquina de atacar el blues a guitarrazos llamado Luther Johnson Jr, así nos lo presentó Dawkins sin precisar cual de los tres Luther Johnson Jr que han pululado por el planeta blues era aquel prodigio. Como siempre que se ha hablado de blues moreno en Albacete el público lo disfrutó de lo lindo.

Scott Hamilton
La segunda fecha, la del jueves 10 de noviembre, fue reservada a un purista del jazz clásico, el acústico, el de entresiglos, el de Coleman Hawkins, Lester Young, Ben Webster o Don Byas, o sea Scott Hamilton, también un empollón jazzístico desde muy joven gracias a la extraordinaria colección de discos que manejaba su padre y decidirse finalmente a los diecisiete años por el saxo tenor. Llegó a Albacete acompañando al álbum A Sound Investiment, prácticamente con la misma formación del disco: Chris Flory, a la guitarra, una guitarra de las que se acarician, al más fino estilo Kenny Burrell; John Bunch al piano, Phil Flanagan al contrabajo y la batería de Chuck Riggs. Ya se hablaba en los ambientes nacionales e internacionales de su desatada carrera hacia el estrellato y lo confirmó entre nosotros con un exquisito concierto y posteriormente con una amplia y rica discografía. Recientemente (2017) ha presentado The Shadow of your smile, el standard de lujo que suelen interpretar los profesores del género cuando quieren mostrar los secretos del swing. Precisamente fue lo que hizo Hamilton aquella noche en Albacete, regalarnos los oídos con una pléyade de temas conocidos para que todos saliéramos con la sonrisa de oreja a oreja.

Phil Woods
Para finalizar la edición, el sábado 12 de noviembre contamos con la presencia de uno de los grandes, Phil Woods, adscrito al mejor bebop, como algún crítico le definió una vez: “el más apasionado hijo de Charlie Parker” (se llegó a casar con la antigua esposa del “pájaro”, Chan). Un quinteto Auténtico en el más amplio sentido de la palabra. Poseedor de varios Grammys y del título de mejor saxo alto del orbe durante muchos años seguidos llegó a nuestra ciudad con la aureola de la gran banda del 88: Woods a los pitos (Saxo alto, clarinete y soprano) con Tom Harrell a la trompeta, Hal Galper al piano, Steve Gilmore al bajo y Bill Goodwin a la batería. Un quinteto universal, una lección magistral que duró un par de horas, donde atacó parte de la extraordinaria producción que había cosechado a lo largo de los dos últimos años, nada menos que ¡once álbumes!, once vinilos sí, entre los que se contaba una aparición junto a Dizzy Gillespie en DG meets Phil Woods Quintet y otra metiendo caña al disco Salsa meets Jazz de Tito Puente, además de significados acompañamientos al guitarrista Steve Miller (no confundir con el rockero) en Born 2B Blue; con Stephane Grapelli en Bop Stew; con Stephanie Nakasian en Comin´Alive o Clark Terry en Squeeze me..., en fin una obra inmensa en el tiempo que fue de 1987 a 1989. Con semejante repertorio nadie se distrajo teniendo en cuenta que tal proliferación de obra había sido una constante en su vida: Su discografía en volúmenes no ha sido superada por ningún músico de jazz. Una visita inolvidable. Un recuerdo añorado. Otra estrella para la memoria.

Phil Woods, falleció el 29 de septiembre de 2015 en Pensilvania a la edad de 83 años
Jimmy Dawkins, falleció el 10 de abril de 2013 en Chicago a la edad de 73 años

21.11.17

No diga Jazz, diga Black American Music

El trompetista Nicholas Payton abre las compuertas del viejo concepto en Afro-Caribbean Mixtape



     Ya lo habían afirmado muchos otros antes, Miles Davis, por ejemplo, o Duke Ellington, Art Blakey, Dizzy Gillespie, Max Roach...pero, al parecer, hay que recordarlo periódica, cíclicamente, cada vez que algún músico negro alumbra un nuevo ingenio, una nueva criatura de vinilo que rompe los moldes acomodados  en la escena, en los estudios de grabación: el jazz, lo que comúnmente conocemos como jazz desde hace un siglo, es en realidad la Black American Music, o sea: el reconocimiento universal de quién creó la música americana del siglo XX.

    Ahora ha vuelto a ocurrir con el ejemplar de Nicholas Payton, Afro-Caribbean Mixtape, para mi, sinceramente, el álbum del año, la selección de sonidos y sensaciones más profundas, ricas, elegantes, bellas, selváticas, tutoriales, que he escuchado a lo largo de los últimos meses; un muestrario amplísimo reforzado en dos discos. Afro-Caribbean Mixtape es oro puro reposando, balanceándose, en una hamaca a pie del Serengueti. Una caricia y en realidad poco menos que un severo tratado de critica a la música que nos ha hecho felices a muchos durante toda nuestra vida. “Mi trabajo político más abierto hasta la fecha”, dice el autor, “He encontrado una manera de poner muchas de las cosas de las que he hablado, socialmente, en la música de este doble álbum”. La eterna discusión entre la verdadera naturaleza del jazz, incluso la misma supervivencia del género: “El punto no es si se llama jazz o no. El punto siempre ha sido para mi reconocer y reconocer quién creó la música”, afirma Payton.

     El trompetista, director, arreglador, productor, Nicholas Payton, combina en esta obra música y parloteo, charla teórica que suena en distintas aportaciones vocales a lo largo de algunos temas sirviendo al mismo tiempo de homenajes a algunos de los héroes del jazz. Payton es músico consumado, un activista confesado que ha tocado con los grandes, Ray Charles, Dr. John, Elvin Jones y Ray Brown o Herbie Hancock (a quién dedicó su álbum del 97 Fingerpainting: The Music of Herbie Hancock), Wynton Marsalis o Wayne Shorter. Con todos ellos aprovechaba para largar, para adoctrinar, para divulgar su religión: "Estuve cerca de cinco años adelantado a mi tiempo, antes del movimiento Black Lives Matter", dice Payton. "Así que hace cinco o seis años, estaba discutiendo cosas que estaban creando bastante controversia, no solo para los que no eran negros, sino también para la comunidad negra. Rechazaron mucho de lo que estaba diciendo. Ahora todos hablan sobre la raza y la opresión a diario. No es que esas cosas no estuvieran ocurriendo en ese momento", agrega Payton mientras con su mano derecha maneja la trompeta apoyada en un artilugio metálico construido had-hoc para el músico y con la otra desliza sus dedos sobre el Fender Rhodes que entona en ése instante poco menos que una Pastoral.

En Afro-Caribbean Mixtape se escucha armonioso el teclado de Kevin Hays. Se le oye bajo un palmeral de la República Dominicana, a la sombra del árbol leñoso del Mango o acariciando el oído del cocotero, como si  lo golpeara, lo manoseara Daniel Sadownik, el habilidoso perscusionista que durante los dos discos abre la lata de África, la madre de todas las batallas. Payton guarda silencios estratégicos, mientras en primer plano resuenan las voces evocadoras de Miles Davis, de Art Blakey, del Dr. Greg Ximathi... "Aquellos esclavos de África a los que no se les permitió hablar su lengua, desarrollaron un nuevo idioma en clave de blues y canciones de trabajo, etc.", dice el profesor. Luego el autor aparca el piano y retoma la trompeta para soplar, a veces como un niño, las más como un maestro: "La música es un salvavidas de aquellos que fueron oprimidos", remata. En el viaje de sensaciones todos visitan la flor de piedra de Jobim en Bamboula (a mi me lo parece) y hasta me remonto a la versión de Carlos Santana en el Caravanserai del 72. Una gozada sin limites que aterriza deslizándose suavemente en Jazz is a Four Letter Word, donde Nicholas Payton plantea la discordia:  sólo es eso, una palabra de cuatro letras, ni más ni menos, viene a decir... qué pasada..., porque el tema es absolutamente perfecto, para canturrearlo todo el año. Entre corte y corte aparecen el bajista Vicente Archer, inmenso; el batería Joe Dyson en un solo interminable; la dj Lady Fingaz, el exotismo y el hechizo en una misma bandeja; Blake Leyh en las cuerdas, intermitentes, bellas, relajantes, poderosas y las congas de Weedie Braimah en La Guajira, representación palpable de las primeras islas que vieron en América aquellos esclavos robados de sus madrigueras.



Música. Música de muchos quilates. Negra, claro, aunque como hombre blanco que me precio mi opinión es que es jazz, un jazz básicamente ligado a la experiencia de la música negra que celebra ésta Mixtape afrocaribeña de Nicholas Payton.