31.12.09

2010





Un año tranquilo. Un año relajado, viajero, sin altibajos: o sea, sin puntas ponderables, pero tampoco bajadas descompuestas.
Un año creativo, amistoso, muy musical (escucha a Mulatu Astatke & The Heliocentrics, de Etiopía, para empezar)..., un año para romper moldes, sin obcecarse ni emperrarse, pero como martillo pilón.
Un año con el corazón abierto, conservando escrupulosamente lo que ya se tiene. Despreciando discretamente lo que te subleva. Un año, 2010, que marque tu seña habitual de comunicación.
Un año guapo, en definitiva, es lo que os deseo.

Un abrazo muy grande,
JAF
Stone: http://juanangelfernandez.blogspot.com/
Jazzalbacete: http://www.jazzalbacete.com/



Otros discos que debes comprarte o bajarte:
Kurt Rosenwinkel. Reflections
Nils Petter Molvaer. Hamada
Pharoah Sanders. Africa (1987)
Chet Baker. Let´s get lost. Soundtrack.
Ravi Coltrane. Blending times
Darcy James Argue's Secret Society. Infernal Machines
Animal Collective. Merriweather Post Pavillion
Kokolo Afrobeat. Heavy hustling
Que así sea.

17.12.09

Jazz contra el aburrimiento




el sonido del Siglo XX en plena crisis económica


El bebop revolucionó el mundo del jazz a principios de los cuarenta del pasado siglo. En los umbrales de su gestación se encontró con la animadversión de crítica y músicos que abominaban de su excesivo individualismo y una no muy disimulada anarquía conceptual. La mayoría de sus inspiradores llegaban expulsados de las orquestas por su exceso de protagonismo o por, más comprensible, brillar musicalmente por encima de los propios directores y artistas principales y dejar a alguno en evidencia. Los boppers se asociaron en los clubes de Harlem, enarbolando la bandera de una incipiente y jazzística black music.


Allí, en Harlem, los músicos boppers practicaban en continuadas jam-sessions sus propios ritmos étnicos haciendo gala de su propia filosofía de vida. Abandonaban precipitadamente la melodía inicial para lanzarse sin paracaídas a un tobogán de notas y acordes que aturdía a los más puritanos y enloquecía a los vividores de la noche y amantes de las nuevas emociones. El bop fue una música fantástica que iniciaría una nueva era en el jazz, la que hoy disfruta cualquier aficionado.


Pero el bop, por su peculiar carácter vanguardista, no terminó de concentrar ése punto de atención y diversión en el público americano (su franquicia inicial) que hasta entonces había disfrutado y bailado con la nueva música del siglo. Su irrupción, en un principio, fue catalogada de atrevida y excesivamente tecnificada y académica.



Resultaba complicado para todos los que perseguían el divertimento sin inconvenientes seguir ésa pista, entender muchos de sus sinuosos vericuetos, lo que a la larga provocaría más de una deserción alegando una pretendida frialdad y una inexcusable dificultad para entenderlo: en realidad, sólo hacía falta seguir la ruta que marcaban los grandes músicos que lo gestaron (Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Charles Mingus, Thelonious Monk, Miles Davis) y eso implicaba cierto esfuerzo conceptual, de ahí la gran excusa de quienes, hoy, catalogan al jazz como "música para intelectuales" o "música para entendidos" o, en el mejor de los casos, "me gusta el jazz, pero a veces me cuesta entenderlo". Curioso: al género be-bop se le terminó por juzgar y globalizar equivocadamente por toda una historia musical del siglo XX, la del Jazz, sin tener en cuenta los cientos de raíces que la terminología abarca. Cuestión de calificaciones gratuitas, poco reflexionadas. En muchos casos, excusas por desconocimiento.


El be-bop es apasionante, gratificante, bello, emocionante, magnífico en todas sus vertientes y ángulos (Hard-bop, el Cool, el West Coast, el Free Jazz), pero también lo es el Swing (Benny Goodman, Fats Waller, Glenn Miller), el Dixie (Sidney Bechet, King Oliver), el Blues (prácticamente todos los músicos de jazz lo interpretaron, además de Robert Johnson, Elmore James o Muddy Waters), el Boogie (Lucky Millender, Louis Jordan), no digamos el sonido de las grandes orquestas (Duke Ellington, Count Basie), el Ragtime de Scott Joplin y todos los que se sirvieron del cine para encumbrarlo y propagarlo (Leonard Berstein, Cole Porter,), los baladistas que acariciaban nuestros oídos, bien llamados crooners (trovadores), los auténticos hombres espectáculo (showmen) como Cab Calloway o Al Jonson y hasta aquellos dueños de lo imposible como Bill Robinson o los Hermanos Nicholas, cuyo sentido del ritmo traspasaba las fronteras de lo humano. El baile, la danza, precisamente, es también un registro de fábrica. En plena época de la depresión económica las pandillas salían a bailar la música de jazz en directo. Competían por ello y los primeros aparatos radiofónicos echaban chispas en los hogares americanos con las orquestas de Benny Goodman, Fletcher Henderson o Harry James, entonces con un joven vocalista llamado Frank Sinatra. Eran los sonidos de un siglo metido en problemas y eran divertidos.


Pero nadie tan divertido como Louis Armstrong. Nadie tan genuinamente jazzísitco como Pops. Nadie tan versátil y exquisito como Satchmo (abreviatura de Satchmouth: "boca de bolsa", literal). Armstrong transformó el jazz desde su condición inicial de música de baile con raíces folclóricas en una forma de arte popular y él fue el rey de esa filigrana artística. Satchmo chupaba cámara, llamaba la atención porque reunía todo lo que un músico de jazz debía tener: un enorme talento, swing, inspiración, destreza, presencia y una extraordinaria habilidad para conectar con el público sin dejar de tocar el cielo cada vez que interpretaba. Al final toda su obra quedo convertida en el verdadero símbolo de la creatividad del negro americano.

 
Hoy, ya Siglo XXI, aquella tradición a la que apelaron desde un principio Armstrong o Scott Joplin también luce contra el hastío y sus músicas populares forman parte del repertorio jazzístico, incluso en algún caso haciendo connivencias con el "embarazoso" bebop. Sus orígenes antillanos, caribeños, centroeuropeos, descendientes de colonos franceses, flamencos, brasileños, todos deudores de la madre África, pueden escucharse en cualquier gran festival del género y el Jazz vuelve a llenar recintos y teatros como ocurriera en aquellos malditos años de la depresión de 1929. Malos tiempos para la lírica económica, buenos tiempos para el Jazz: no falla.




El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 29/3/2009

14.12.09

Sigüenza y el Jazz: Amanece que no es poco

El hombre espectador, se lo tomó a pecho mientras Larry Ochs, saxofonista y sopranino norteamericano, y su quinteto desgranaban un concierto abierto dentro de sus propios cánones reafirmados en el free jazz desde hace mucho tiempo, en la tercera jornada del Festival de Jazz de Sigüenza. "Esto no es jazz. Que me devuelvan el dinero de la entrada", pensó el hombre espectador en voz alta consultándolo con sus parientes. "Hay que denunciarlo a la Guardia Civil ya", reacionaron de repente ante la indiferencia e incomprensión de la concejalía de cultura y la dirección del festival. Cuando avisaron a dos números de la Benemérita y estos llegaron al concierto, uno de ellos, el cabo Agustín Moreno, un decir, dirigió su mirada al desparrame free que procedía del escenario y afinando el oído sentenció ceremoniosamente: "Tiene usted razón. Esto no es jazz"... El guardia civil siguió razonando su sentencia dirigiéndose al director del festival: "¡pero es que no sabe usted que en este pueblo hay verdadera devoción por la música de jazz!"...



video
Wynton Marsalis busca a Rafael Gilbert
El denunciante de Sigüenza reclama el premio de Marsalis
La opinión de Regino Mateo

Nota de prensa emitida por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Sigüenza después de celebrarse con gran éxito la V Edición del festival.
El festival internacional de Sigüenza volverá a apostar en el año 2010 por el jazz innovador
• La Concejala de Cultura del Ayuntamiento de Sigüenza, Paloma García Atance, ha reiterado esta mañana el balance “absolutamente positivo que el Ayuntamiento hace del festival”, y que “nos parece profundamente injusto que la anécdota de tres espectadores insatisfechos ensombrezca la trayectoria impecable de un festival que a los patrocinadores y a la ciudad nos ha costado mucho sacar adelante”.
• La Concejala seguntina ha declarado también que “el concierto que Larry Ochs Sax & Drumming Core interpretó en la Ermita de San Roque, ha sido, probablemente, uno de los mejores que se han podido escuchar hasta la fecha en nuestro festival”.

Sigüenza. 9 de diciembre de 2009.
El Ayuntamiento de Sigüenza, desde la Concejalía de Cultura, reitera, al término de la V Edición del Festival Internacional de Jazz de Sigüenza, su balance “absolutamente positivo del evento”, declaraba hoy la responsable de esta área municipal, Paloma García Atance. Las tres propuestas jazzísticas (5, 6 y 7 de diciembre) han llenado de nuevo la Ermita de San Roque seguntina “de música y de músicos en un excelentísimo estado creativo, como así ha reconocido el público con su aplauso día tras día”.
A este respecto, García Atance ha querido destacar la “impecable trayectoria hasta la fecha del festival, que ha traído a nuestra ciudad a artistas clásicos del jazz, como Dave Burrell, a genios como Texier, Michael Moore o Uri Caine, a músicos distinguidos como Caballeros de las Artes y las Letras por el gobierno francés como Daniel Humair o Ramón López, o al propio Larry Ochs en la edición del año 2009, a quien por supuesto reconocemos, admiramos y agradecemos su genial interpretación del pasado día 7 de diciembre, por citar sólo algunos ejemplos”. La Concejala ha destacado que la ciudad y los patrocinadores han hecho un esfuerzo enorme por dotar de contenido esta propuesta cultural, buscando sorprender e interesar al público durante cinco años. “Así lo ha reconocido la prensa regional y la especializada a lo largo de estos años en una labor que también agradecemos mucho”, decía hoy García Atance. Por esta misma razón la responsable municipal ha querido solicitarles a los medios de comunicación que “nos apoyen para que la anécdota de la reclamación de tres espectadores nos ayude a llenar de nuevo las futuras ediciones de Jazz Sigüenza, reivindicando a los 5000 que han presenciado el festival hasta ahora, muchos de ellos visitando nuestra ciudad sólo por este motivo”.
Sobre de la polémica suscitada por la reclamación citada de tres espectadores en el concierto de Ochs, la Concejala decía hoy que “no es más que una anécdota que no es justo que ensombrezca la trayectoria impecable del festival hasta la fecha”. No en vano, el disco grabado en el Festival Internacional de Jazz de Sigüenza por Agustí Fernández en el año 2007 y editado en 2009 ha sido nominado como uno de los cuatro mejores discos del año 2009 por la web estadounidense www.allaboutjazz.com. “Creemos que desde luego, esto también es noticia. Fernández nos ha autorizado además a desvelarlo públicamente en un gesto por el que le estamos muy agradecidos”, decía Atance.
La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Sigüenza desea dejar claro que el público es soberano para presentar las reclamaciones que estime pertinentes, siempre que lo haga dentro de los cauces establecidos por la legalidad, y en los límites de la educación. “Lo que está clarísimo son dos cosas, una, el currículum impecable de este músico norteamericano de jazz y de su grupo, que han interpretado en Sigüenza lo que siempre han interpretado sin llamar a engaño a nadie, y otra el cariño y el respeto que mostró hacia él el resto de los 197 espectadores que llenaban la sala y que escucharon atentamente el concierto hasta el final, para ovacionarlo a su término largamente”, ha subrayado García Atance.
Por otro lado, la Concejala de Cultura ha querido subrayar que la línea musical del Festival Internacional Jazz Sigüenza será esta misma en el futuro, puesto que “nos posiciona en la vanguardia de la cultura, y no deja, como ha quedado claro, indiferente a nadie. Creemos firmemente que mantener este criterio conseguirá que nuestro festival sea un activo importante para el turismo y la hostelería de nuestra ciudad”. Paloma García Atance terminaba asegurando que “Ochs, si él quiere, volverá a actuar en Sigüenza”.

13.12.09

Gaza a través de Le Boustrophédon

Títeres y actores en un conmovedor trabajo de la compañía francesa

Court-miracles. Compañía Le Boustrophédon
Lunes, 18 de enero. Teatro Circo de Albacete. 21,00h.
Creación colectiva dirigida y puesta en escena por Christian Coumin
Actores: Loïc Apard, Lucie Boulay, Johanna Ehlert, Matthieu Siefridt





En francés, une marionette era un clérigo que en las representaciones religiosas donde aparecía la Virgen, aportaba su voz haciéndola aguda para que pareciese femenina. Sin duda, ésa idea original hubiera debido influir en aquel filántropo viaje donde unos cómicos, también franceses, acudieron a Gaza, capital de la angustia y la infamia respondiendo a la llamada de la organización Payasos sin Fronteras. El títere frente al pavor, el comediante ante la más espantosa realidad. Si algo sobraba en Gaza serían las pasiones místicas por lo que los cómicos resolvieron denunciar los horrores de la guerra a partir de un planteamiento artístico conmovedor combinando el teatro gestual, las máscaras, el circo y los títeres: "Primera mañana en Gaza. Estoy en el centro del mundo. Estoy en el lugar del que casi cada día se ven imágenes en el periódico. Es un poco como el paraíso, un lugar que yo creía mítico, según se dice, se imagina…Como el infierno, también. Por tanto, ese lugar existe. Hoy pongo los pies en él. Mis pies y los de todo el equipo de "Payasos sin fronteras". Somos 8, permaneceremos durante 15 días en Palestina actuando dos veces al día para los niños víctimas de la guerra Palestino-Israelí” (Extracto del diario de a bordo de la compañía). Así nacía Court-miracles una obra sobrecogedora a mitad de camino entre el arte absoluto y la desprendida y caritativa denuncia. Así nacía también la compañía Le Boustrophédon.

Creada en 2006, Tres de los cuatro actores han participado anteriormente en la creación de los espectáculos “Echantillon gratuit” y “La Monstrueuse Parade” con la compañía Remise à 9. El director de escena, Christian Coumin ha co-escrito y puesto en escena espectáculos de numerosas compañías como les Acrostiches, Cie 111, Vent d'Autan, Le petit Travers, les Pas en Rond y, últimamente, La Cie Singulière y la Cie A petit pas. Toda una vida dedicada a la fantasía, la vieja comedia de retablo y el ilimitado valor del relato. Premiados en innumerables ocasiones por su frescura, originalidad y el universo lacerante de su creador que llega a cautivar un público ávido de emociones y de disfrutar del teatro en estado puro: la figuración, la caracterización/caricatura y el actor.

En Court-miracles, la historia se sitúa en un campo de refugiados. El guardián, los enfermeros y los heridos tienen en común haber sobrevivido a la guerra que prosigue, no lejos de allí… La vida se organiza. Se inscribe a los que llegan, se seccionan algunas piernas, se cazan ratas y se improvisa la orquesta de la fortuna. Porque es necesario vivir bien y esperar, las marionetas y los humanos se entremezclan para hablar, con humor y humanidad, de heroísmo, de monstruosidad y de cobardía… con esperanza. "Se acaba riendo, mucho" -dice el director de escena Christian Coumin-, "de cosas que verdaderamente no son divertidas. Cuando todo fracasa, sólo el humor permite mantenerse a flote, como un chaleco salvavidas que se abrocha al cerebro. Un avión que se resfría a lo lejos, la tierra que tose detrás de las colinas… Los refugiados del campo nº12 se mantienen alerta. Indolentes, fatalistas o atareados, viven con la necesaria indiferencia de los milagrosamente curados". Los supervivientes. Perdidos, crueles, solitarios, magníficos, aprovechados, son a la vez protectores. Sublimes y cobardes, heróicos y cínicos. Medio hombres, medio peleles. Porque la humanidad ya no tiene consistencia, hay que reconstruirla, reinventarla. En el aire flotan fragmentos de tragi-comedias. Coumin, en su analísis de la experiencia va más lejos: "La guerra es una porquería. Es evidente. Pero detrás de la simpleza de esta constatación, la necesitad de repetirlo está cargada de sentido y de sobreentendidos. Aquí, es simple. Allí, en Gaza, donde el actual equipo del espectáculo se soldó alrededor de un proyecto común, éste fue una evidencia, nacida de sensaciones difusas, de intercambios de miradas, de sonrisas crispadas".
En Gaza, cuando se representa un espectáculo, las caras, las risas, los aplausos son casi los mismos que en cualquier otra parte. Sin embargo, se actúe en Israel o Palestina, se está en el derecho de imaginar que hay futuros extremistas en cada lado. Se está en el deber de pensar que no sea así. Que un espectáculo tan insignificante pueda transmitir una esperanza ínfima de la utopía que se ha puesto al crearlo. Le Boustrophédon ha hecho ése trabajo encomiable y la utopía queda reforzada entre todos nosotros. Aplausos anticipados por todo ello.

Court-miracles. Compañía Le Boustrophédon
Lunes, 18 de enero. Teatro Circo de Albacete. 21,00h.
Creación colectiva dirigida y puesta en escena por Christian Coumin
Actores: Loïc Apard, Lucie Boulay, Johanna Ehlert, Matthieu Siefridt


12.12.09

La gozosa sensatez de unos chicos llamados The Sunday Drivers

Acaban de estrenar su nuevo álbum The End of Maiden Trip
The End of Maiden Trip. The Sunday Drivers
Sábado 30 de enero. Teatro Circo de Albacete. 21,00h.
Jero Romero (Voz y Guitarra acústica)
Fausto Pérez (Guitarra eléctrica)
Miguel de Lucas (Bajo)
Carlos Pinto (Batería
)



No es cierto que el pop, al menos todo el pop, sufra una crisis de identidad en los últimos años en nuestro país. Sí lo es que cada vez más las referencias utilizadas le acorralen en un callejón con difícil salida: la fábula de los triunfitos es cada vez más reiterativa e irritante. Su influencia recae en lo más vergonzoso y patético de nuestro más lejano pasado "camilosestismo". Algún día habrá que pedir cuentas a quienes lo utilizaron buscando un vulgar reality show. Pero, como decimos, no todo el pop español utiliza la decadente fórmula amarillista. El reciclaje natural del artista, también del joven artista, sigue produciendo innumerables y gratísimas sorpresas en todos los estilos. Hace ya tiempo que The Sunday Drivers, entre otros muchos nombres lo demostraron con un disco impecable: Little Heart Attacks. Su evolución ha sido extraordinariamente coherente y diseñada con la minuciosidad del artesano: Mucho concierto para coger tablas en escena, estar en el festival oportuno en el momento idóneo y editar un disco cada dos años. Las puertas de Europa se les abrieron en Les Transmusicales de Rennes, en Francia. Aquel día fueron una de las revelaciones y elegidos por los críticos del festival como uno de los mejores cinco conciertos.
Fue un gran salto fuera de nuestras fronteras; el disco fue publicado en Francia, Bélgica, Suiza, Holanda, Grecia … visitaron los festivales franceses Vieilles Charrues, Rock in Seine, Les Mediterranées, ArtRock, Eurockeenes, aparte de grandes citas internacionales como Nuits de Botanique (Bruselas), Eurosonic (Groningen), Rockwave (Atenas), Popkomm (Berlín), Spot (Dinamarca), Chant Du Gros (Suiza), además una gira de 11 fechas en Francia y otras 25 en España (entre otras, acompañando a artistas como Wilco o Paul Weller en sus visitas a nuestro país). Los Drivers ya estaban lanzados y su puesta en escena, sencilla y práctica arrebató toda la exquisitez que puede ofrecer unas influencias que, precisamente, quedaban materializadas en la música de sus padrinos (Wilko o Weller) sin desdeñar la cultura beat ni aquellas memorables páginas de la historia que demostraron conocer sobradamente: Buffalo Springfield, Ray Davies, Small Faces y todo lo demás.

Ahora con su reciente The End of Maiden Trip y utilizados descaradamente por las multinacionales de la publicidad para sonorizar sus anuncios como hizo una importante marca cervecera con Do it, de su álbum de 2007 Tiny Telephone o en la serie de televisión Cuestión de sexo o anteriormente con On my mind, que se escuchó en el soundtrack de la película de Hollywood Penélope y de otras españolas como El juego de la verdad, el "albaceteño" Jero (se crió entre nosotros) y sus chicos gozan discretamente de los cumplidos elogios que le dirige la prensa especializada y el buen aficionado y de un respeto ganado justamente a fuerza de trabajo y una intuición musical francamente loable dadas las circunstancias que rodean a la música pop en nuestro país. The Sunday Drivers hace mucho que dejaron de ser indies para convertirse en uno de nuestro mejores reclamos musicales contemporáneos.

11.12.09

José Antonio Tendero, ése caballero del sombrero

Fallece el popular crítico cinematográfico y radiofónico


Se apagó. A José Antonio Tendero se le ha apagado la vida sin darse ni cuenta que ocurría. A la ciudad también se le ha caído una candileja, la de su propia historia de casi un siglo. Tendero se la sabía entera. Sus gentes y familias, sus calles y paseos, sus nombres. Supo siempre quien subió al balcón del Altozano enarbolando la bandera republicana un 14 de abril. Él estaba allí. Lo contaba con todo tipo de detalles.
También su infierno en la retirada valenciana en plena guerra civil: "ésas escenas de `Belle Epoque´, de Trueba o de `Ay Carmela´, de Saura, donde se representaba aquella horrorosa caravana, no tenían nada que ver con la realidad", contaba compungido. Utilizó la calle Boticarios, donde nació, para montar su pequeña cofa de vigía desde la que dominaba el entonces centro neurálgico de la ciudad: la Plaza Mayor, el cerrillo de San Juan y el Alto de la Villa. Nada, a dos pasos del Altozano donde gasté con él sus últimos paseos. Sin embargo, siempre se mostró reticente a contar su vida, insisto: la de la ciudad. En nuestras conversaciones yo tomaba apuntes en papelujos y los guardaba, como los suyos, envueltos en una goma elástica. En los últimos tiempos parecía más asequible al relato, pero entonces empezaron a fallarle algunas neuronas que guardaban recuerdos. Maldita sea, ahora si que va a ser imposible.

Justo al acabar la carrera de Magisterio le sorprendió el 18 de julio de 1936 con el levantamiento militar: "Estaba leyendo `Sin novedad en el frente´, que premonición, una tarde de domingo en mi casa" -contaba a Candelario Gómez para la revista La Seda en 1984-. "Lo anunció la Guardia Civil por las calles. A la semana siguiente entraron en la ciudad las tropas republicanas que venían de Levante y aquello fue terrible, aquello y los tres años que siguieron". Se confesó siempre escéptico en política y en la vida en general, aunque me solía confesar que a veces era "sicalíptico", algo que un día le llamó su madre. Le encantaba la palabreja. "No te pongas estupendo", me decía también recriminándome algún soliloquio. Tendero, el caballero. José Antonio Tendero que bailaba claqué al tres por dos y mostraba sus pantorrillas blancas como la nieve cuando llegaba cada 31 de agosto de la playa, pavoneándose de su desprecio a la arena y al sol del Mediterráneo . Tendero, que contaba como nadie la verdadera historia de la turronera de la Feria. El crítico de cine por excelencia, de toda la vida de Dios, en Albacete. Comenzó en Radio Popular cuando se inauguró, en 1960, y continúo hablando de cine, de libros y de todo lo que se ponía a mano tertuliana en la misma emisora hasta hace pocos años. De él hemos aprendido todo lo que hemos podido asimilar de su cultura inmensa, que ocultaba siempre como si fuera digno de vergüenza. Ya nunca nos cruzaremos por la calle con ése hombre tremendamente arreglado, infinitamente respetuoso, uno de los pocos hombres que he conocido que calzaba zapatos a medida y saludaba levantando el ala de su mejor sombrero. José Antonio Tendero era de ése tipo de personas que siempre hay que llamarles "de usted".

Con el apagón de Tendero se diluye parte de la vida de uno mismo. Cada vez esos arreones se hacen más insoportables. Incluso en este doloroso trance, es justo y reconfortante recordar su exquisita disposición: "Creo que estoy preparado para morir" -decía- "me gustaría hacerlo bien, dando ejemplo a los míos, dándoles ejemplo de que morir no tiene importancia, que es una cosa muy fácil de hacer. Puede aterrarme el dolor, la imposibilidad... pero no me aterra la muerte. Además, debo de estar de los primeros ya, con los años que tengo".
Ahora soy yo quien se quita el sombrero, mi querido Umperi Bogart.

14.11.09

Roy Hargrove: La noche del trompetista zombie

Inolvidable jam-session del músico americano en el Pussy Wagon de Albacete

Lo suelen hacer los divos, los consagrados, los sobrados. En Madrid y Barcelona son ya famosas las jam que se gasta Prince después de cada concierto. Paris también supo de eso a lo largo de toda las décadas de los cincuenta y sesenta. Y Londres, Copenhage, Amsterdam, Berlín..., no digamos Nueva York, donde a mediados de los cuarenta del pasado siglo Harry Minton abría su bareto, el Minton´s Playhouse, 210 West en el barrio de Harlem, pasada la medianoche, para acoger a todo el desperdicio negruno que había cumplido con creces sus respectivos compromisos en los lujosos locales del Midtown o a muy pocas manzanas de allí, en el mítico Teatro Apollo.


Llegaban todos los músicos axfisiados de tanto jazz de encargo, tanto convenio ventajista y tanta farándula baratera tocando para el barón de turno. En la otra parte de Manhattan, al señor Minton se le ocurrió dar una cena a la semana gratis y barra libre para el músico que llegaba de cada una de aquellas galas de compromiso. Los conciertos improvisados se montaban después de la actuación del grupo de turno en el local. Los beneficiarios de aquellas primitivas jam no eran obviamente desperdicios, eran todos músicos solventes con ganas de disfrutar y experimentar sus propias y recientes creaciones. Kenny Clarke, Thelonious Monk, Dizzy Gillespie, Charlie Parker, no fueron cualquier cosa. Dicen que allí nació el bebop.

No nos consta que a Modesto Colorado se le ocurriera la idea de Harry Minton, ni siquiera a Julio Guillén, artifices de la aparición sorpresa de Roy Hargrove en el añejo y sencillo Pussy Wagon, calle Nueva, barrio Tejares, la noche del 7 de noviembre después de que el propio Roy
Hargrove descargara sin aparente entusiasmo pero con una efectividad colosal su comprometido concierto en el Teatro Circo de Albacete un par de horas antes. En el escenario del teatro, Hargrove había desgranado uno por uno todo el repertorio de Emergence, su último disco y
había dejado alguna flor suelta de su obra anterior y standars. Un concierto rico en matices, exquisito diríamos, de esos que cada músico se explaya con la evidente intención de brillar. Bop de altura y con pocas concesiones. A la salida del teatro llegó el chivatazo de Julio: "Hargrove estará en unos minutos en el Pussy". Nadie de mi entorno lo creyó, pero fuimos todos no fuera el caso.

Cuando llegamos al Pussy Wagon ya se escuchaba la trompeta del bopper. Rodeado de músicos albaceteños (muy buenos Julio Guillén y el batería José Miguel Sarrión) y algún infiltrado nacional, el soberbio guitarrista madrileño Mario Quiñones, por ejemplo, que andaba por allí a la búsqueda de nuevas sensaciones con Julio y los Jazz Nouveau. Cuando pude hacerme un hueco en el pequeño vagón tenía frente a mi al mismísimo Hargrove sentado, en posición zombie, en un saliente de una de las mil columnas -malditas- que sostienen el local. "Muy bueno tu concierto en el teatro", le dije. No llegó a mirarme. Ni se canteó. Estuvo en ése mismo estado de shock toda la noche. Incluso en el pequeño escenario no abrió los ojos ni dijo esta boca es mía y la trompeta también. A Guillén, que ejercía de teclista y maestro de ceremonias, le consultó algunos temas que podían tocarse, Antonio Carlos Jobim, una fantástica versión del Listen Here, otra no menos espectacular de Night in Tunissia, So What y cosas así. En las tablas, la banda fue aumentando al mismo ritmo que los músicos de Hargrove fumaban algún pitillo. En unos instantes, lo que allí se barruntó era un concierto de jazz en toda su gama jam. Danton Bolder machacaba con el bajo impresionantes notas que recorrían y organizaban todas las maltratadas hiatos del intestino. El Pussy Wagon era para entonces una locomotora bop a la altura de cualquier maquinaria de Chicago. Las chispas las emitía Hargrove, que en su posición mutante iba y venía por todos los vericuetos que marcan los cánones. Una aplanadora infernal. Gerald Clayton , que ya había sustituido a Julio en el pequeño teclado, lo hacía grande, inmenso, con gusto y a gusto. Los presentes con la boca abierta, como si hubiera bajado el mismísimo Dizzy de los cielos. Pasadas las cuatro de la mañana, todos decidimos cerrar la fiesta. Habíamos tenido ración doble e inesperada. Hargrove y los suyos siguieron fumando camino del hotel, los demás camino de casa, con la sensación de haber vivido algo grande en nuestra pequeña capital de provincias.




Dentro no nos dejan fumar... más

25.10.09

Antonio Atiénzar, el último golpe


Murió el mejor batería de la historia de la música moderna en Albacete



Nunca es agradable escribir obituarios. Ni siquiera de quienes has admirado toda tu vida sin, por supuesto, haberlos conocido personalmente. Me resulta algo manido escribir sobre los muertos ilustres entendiendo que desde el punto de vista profesional es casi obligatoriamente necesario hacerlo para que su trabajo no quede olvidado desde el mismo momento de su defunción. Un engorro que roza lo trivial, lo oportunista, aunque confieso que soy el primero en buscar la crónica para saber que ha pasado y recordar su legado. El caso de Antonio Atiénzar, Toño, posiblemente el mejor batería de Albacete en toda su historia de música moderna es otra cosa. Como albaceteño y amigo toca lo personal y eso es terriblemente más engorroso, más complicado, mas... triste... porque andan confundidas las palabras y la emoción, la objetividad con la desesperanza, la tinta y la lágrima y en todo momento el desgarramiento y la incomprensión. El hecho es que Toño, Toñito, a sus cuarenta y tres años, no está ya entre nosotros. No estará mañana en El Torito ni en el Cobalto, ni dando su magistral comprensión rítmica en la Universidad Popular de Albacete ni en las pruebas de sonido cuando Roy Hargrove se acerque dentro de unos días a la capital. "Si Toño se ha ido nos podemos ir cualquiera", decían sus innumerables amigos en el sepelio. Una fulgurante neumonía complicada con algún bicho satanesco se lo ha llevado en un pis-pas, sin tiempo a que alguno nos enteráramos de su dramática vigilia. Toño anda ya prestándole la bateria a Art Blakey, eso es un hecho incontestable. Maldita sea.


Si hemos dicho, absolutamente convencidos, de que Antonio Atiénzar ha sido el mejor batería de la historia de Albacete es porque nos asiste su propio legado currado desde sus tempranos quince años (también me consta porque eran los años que tenía cuando le conocí) manoseando los tambores con Atlanta y Gris Viena, aquellas bandas de jovenzuelos que se comían los ochenta a dos carrillos. Joaquín Pascual el Membri, Eduardo Fernández y Alberto Cano andaban cerca. Y Juan Siquier y Jesús Naranjo que lo ficharían para sus orquestas y experimentaciones. Y Franky, que lo inmortalizó en su propia banda con aquellos guitarristas sacados del Averno: Prisco y Antonio Fuentes. Y Repúblika Gorila con Juan Carlos Rodríguez, Kilgore. De estilo sobrio, Charlie Watts un suponer, y golpe exacto supo como nadie medir los tiempos y las limitaciones de los ritmos que llegaban y que tragaba según venían. Su alta escuela y su inagotable experiencia le hizo imprescindible en compromisos inauditos. Toño salía de ellos como el que va a por pan. Sus últimos años los ha dedicado a la docencia y las actuaciones esporádicas cuando llovían marrones de ausencias. Toño ha sido un gran tipo. Un hombretón bueno. Lleno de amigos ahora envueltos en lagrimas porque no ha dicho ni adiós.
Ahora, seguro que junto al humo de los elegidos habrá un rincón para el. Seguro que conocerá al barman de ése tugurio y al que pone microsurcos de vinilo. También a aquel que vendía discos de importación en los ochenta. Mirará bien por todos los rincones sorprendido de no ver desconocidos. Nadie le desconocía. Nadie de los que ahora mismo escuchan a Max Roach le habrá negado nunca un saludo.
Toño, levanta tu jarra por nosotros que nos hemos quedado estupefactos en tu supersónica despedida: ¿Pero esto que es?, ¿Qué forma es ésa de decirnos adiós?, ya se que es tu estilo, la discreción y el poco ruido (no con las baquetas precisamente), pero por mucho que lo sientas y te lo permita tu extremada timidez, no son formas Antonio, Toño, No vuelvas a hacerlo otra vez.
Nos vemos en los bares.

11.9.09

Tres de trébol, nace una nueva editorial


El Canto del Viento




Corre sobre las llanuras, selvas y montañas, un infinito viento generoso. En una inmensa e invisible bolsa va recogiendo todos los sonidos, palabras y rumores de la tierra nuestra. El grito, el canto, el silbo, el rezo, toda la verdad cantada o llorada por los hombres, los montes y los pájaros van a parar a la hechizada bolsa del Viento.

Pero a veces la carga es colosal, y termina por romper los costados de la alforja infinita. Entonces, el Viento deja caer sobre la tierra, a través de la brecha abierta, la hilacha de una melodía, el ay de una copla, la breve gracia de un silbido, un refrán, un pedazo de corazón escondido en la curva de una vidalita, la
punta de flecha de un adiós bagualero...




Así comienza El canto del viento, memoria lírica del cantor Atahualpa Yupanqui. Libro inédito hasta ahora en España, hoy podemos disponer de él gracias a Tres de trébol.

Pedidos:Teléfono: 91. 845. 00. 30
E-Mail rodorin@terra.es

30.6.09

La cultura albaceteña del Siglo XXI


Dibujantes, escenógrafos, músicos, escritores, actores, pintores, fotógrafos... conforman un nuevo dibujo artístico en la ciudad

Hace unos meses la mañana otoñal de Valencia, junto al estadio de Mestalla, me abrió una nueva configuración de contemplar Albacete, mi ciudad.
Entonces, el Valencia C.F. andaba líder en el Campeonato de Fútbol Nacional y la ciudad levantina disfrutaba éste menester y aquella mañana además un esplendoroso y radiante sol de octubre. El escenario preparado era el idóneo para recibir el acopio de nuevas sensaciones. Allí, en la puerta principal de Mestalla envuelto en abrigo y bufanda me esperaba el dibujante albaceteño Sergio Bleda. Sergio trabaja desde hace años para la editorial francesa Soleil. Lo hace desde Valencia donde vive con Ana su mujer y donde preparaba entonces Doll´s Killer, su nuevo trabajo y la llegada del nuevo inquilino de la casa, Jorel, su primer hijo. Yo ya había comprado en Boston, Seattle y Nueva York algunos de sus cómics y sabía que estaba ante uno de los grandes de la viñeta en España. Sergio me confirmó aquella jornada entre dibujos y proyectos una realidad palpable: él mismo y una pléyade de artistas de mi tierra andaban zanganeando por el mundo y por la geografía nacional con el descaro propio de creadores consumados y autores confirmados. Después de la larga charla, los gazpachos de Ana y la conjetura del café, en el viaje de vuelta a casa, ya en el puerto de Almansa, había tomado una decisión: Resolví dar con algunos de ellos y reflejarlos en estas páginas que titulé El Brillo de los Días, quien sabe si también con el tiempo convertirlas en un pequeño manual de encantamientos.


Simultáneamente a la jornada valenciana, José María Rosa y Maria Bleda, otros albaceteños, recibían el galardón más grande que puede recibir un artista en nuestro país: El Premio Nacional, en su caso de Fotografía. Aquellos días a Joaquín Reyes y Esperanza Pedreño, humorista, actriz, salidos ambos de las catacumbas albaceteñas les veían los españoles un día si y otro también en la televisión triunfando con sus respectivas series y Andrés Alberto Gómez, otro joven paisano, debutaba en el Teatro Real de Madrid junto al gran músico internacional William Christie y su orquesta de cámara barroca, Les Arts Florissants. En Navidad veíamos una película de animación, El Lince Perdido, donde otro gran valor de la infografía internacional, también albaceteño, Juan Siquier, había trabajado concienzudamente desde Granada, donde reside en los estudios Kandor Graphics, parte de la productora Green Moon del actor Antonio Banderas. Todos ellos jóvenes albaceteños, preparados, imaginativos, audaces y dueños de la única verdad que puede mover al artista creativo: su propia obra.
















No todos, sin embargo, obligatoriamente han tenido que salir de Albacete. Eloy M. Cebrián es actualmente profesor de filología inglesa en el Instituto Bachiller Sabuco de la ciudad y Arturo Tendero jefe de estudios del mismo instituto, el Uno. Los dos son escritores y acaparan premios y reconocimientos nacionales en el mundo de las letras. Ambos coinciden en la pereza de los concursos literarios: "Es un mundo ése muy especial, lo he vivido también como jurado y la gente que se presenta suele repetir, te los encuentras en todas partes, se ramifican por toda la geografía española. La única manera de ganar premios es presentarte a todos los que se convocan y a mi eso me da mucha fatiga. Creo incluso que me perjudica, acabas escribiendo más para jurados que para el lector común", dice Eloy, pero Los Fantasmas de Edimburgo, como anteriormente El fotógrafo que hacía belenes o Bajo la fría luz de octubre son grandes obras literarias no al alcance de cualquiera, como el poemario Cosas que apenas pasan de Arturo Tendero. Conforme se sucedían las conversaciones crecía mi admiración y fascinación por ellos, por los artistas. Llegué a la feliz conclusión de padecer ésa especie de envidia sana que puede esconder, a Dios gracias no lo hace, la pelusa del perdedor, del fracasado, del resentido que reconozco en otros artistas menores de la ciudad: “Una de las cosas que nos caracteriza a la gente de Albacete es que en general tenemos bastante mala hostia y sin ella a lo mejor no hubiera sido capaz de haber escrito este libro (Los Fantasmas de Edimburgo). Yo sí lo extiendo a la idiosincrasia. Tenemos los de Albacete una actitud ante la vida bastante crítica", aclara Eloy M. Cebrián; “Los manchegos somos secos, pero luego tenemos retranca. Un manchego no es la alegría de la huerta. Somos muy gañanes”, matiza Joaquín Reyes para cerrar el tema.


Las basuras, el desecho, los contenedores que sigue utilizando ejemplarmente el pintor Fernando López para crear arte son más una declaración de intención social que el motivo puntual de su obra. Fernando siente que la vida se escapa, se disuelve sin que hagamos nada por sacarle su jugo natural que despreciamos arrojándolo a una bolsa de plástico negro. Fernando también reside entre albaceteños y ésa es nuestra suerte. En la visita a otro pintor, Miguel Barnés, ahora residente en Berlín, me quedo con el suelo de su estudio: una obra de arte conceptual, inanimada, a la manera de Fernando López. Se lo digo a Miguel y se ríe porque también ha pensado alguna vez lo mismo, “¿y qué hago para representarlo? –se descojona-“. En la selección también encuentro al hiperactivo que busca el aire y el brillo de cada día. Se llama Joaquín Pascual al que los acordes, las notas, los arreglos, las producciones, se le están desconchando por el estudio. No da abasto y necesita almacenar las ideas. Me lo dice justo en el momento en que se le ocurre otra nueva. Incorregible el Membri. Desde los tiempos del grupo Atlanta, y de eso hace mucho, los ochenta, no ha parado: Surfin Bichos, Mercromina, Travolta incluidos, además de una larga nómina de bandas nacionales en los que ha trabajado como músico y productor. El Membri quiere parar un año, pero, lo sé, su cabeza y su impulso no van a estar por la labor. A Juan Carlos Gea lo encuentro en Gijón. Acaba de estrenar libro de poemas, Occidente, y compruebo su eficaz asentamiento en la villa como promotor de ideas y su irrefrenable y compulsiva tendencia a la creatividad literaria: "Occidente viene a ser un largo ajuste de cuentas en verso con mi espacio y con mi tiempo: el espacio y el tiempo de mi biografía y el espacio y el tiempo de la porción de historia que me corresponde vivir".












Le imito. Es la sensación que ahora tengo pasados los días del otoño, del invierno y de la primavera. Éste es mi espacio ahora. Éste es mi tiempo. Hablar de mis nuevos modelos de comportamiento artístico, como en su día lo fueron José Luis Cuerda, José Antonio Lozano, Antonio Martínez Sarrión, Alfonso Quijada... Quiero conocerles, como a María Bleda y José María Rosa, aunque vivan en Londres, aunque sea a través de una pequeña pantalla de ordenador. Al fin y al cabo tenemos algo en común: Albacete. Son los premios actuales de fotografía en España, pero han vivido y se han criado entre nosotros, entre nuestras calles, quioscos o entre esas horribles plazas que nos regaló la especulación, el desprecio y la indiferencia. Ellos son fotógrafos y son autores de series como Campos de Fútbol, Campos de Batalla, Ciudades y Origen y no son nuevos en esto de los reconocimientos. Han desarrollado su carrera profesional en Valencia y Londres, y sus obras se encuentran en las colecciones del Museo Reina Sofía, MUSAC, Centro Galego de Arte Contemporáneo o el Museo de Arte Moderno Colliure. La desolación que muestran en alguna fotografía es la misma que yo experimentaba de pequeño cuando llegaba al barrio Las Cañicas a jugarme el honor futbolístico de mi barrio. Bleda y Rosa cambiaron la calle Albarderos por Oxford Street: "Vinimos por que era algo que siempre quisimos hacer –dicen-. Nuestros compañeros de estudios siempre utilizaron las becas para viajar y conocer mundo mientras que nosotros las empleábamos para producción de obra. Al final vivir una temporada fuera se nos quedó pendiente. El año pasado nos lo planteamos seriamente: o lo hacemos ahora o no lo vamos a hacer".


Engracia Cruz sin embargo vive aquí, pero también ha experimentado un cambio sustancial en su vida: "Sí, Ahora he querido cambiar el guión de mi propia vida y he invertido los papeles: en mis ratos libres del teatro dibujo casas". Engracia era delineante de profesión pero también directora teatral, escenógrafa, constructora de títeres, ayudante de dirección y monitora de cursos y talleres escénicos. Ahora es la novia de Hamelín, el encantador de sueños y es tan feliz como los muñecos que mueve. Como Andrés Alberto Gómez dando conciertos de clave en Paris o como Miguel Barnés exponiendo en Berlín o Esperanza Pedreño estrenando película en la Gran Vía madrileña.

La tarde de verano se cae y recuerdo mi cita otoñal con Sergio Bleda. 35 semanas transcurridas donde he jugado con la memoria más reciente del arte albaceteño. Se han quedado muchos más en lista de espera. Algunos les tengo atrapados en mi propia red, otros estoy a punto de descubrir. Presumo que es una experiencia impagable y empiezo a impacientarme por la llegada del otoño. Volveré a estas páginas, volveré a estar más cerca aún de mi ciudad, Albacete, ésa que muchos utilizan para uso personal y cuya auténtica identidad, el pensamiento, la obra gráfica, la música, la imagen fija, la fantasía, aplican a una indolencia que a veces asusta. Los artistas de una ciudad son los espejos donde nos veremos cuando ya no seamos más que polvo en el tiempo.



Fotos y gráficos JAF.
Imagen 3D de la vieja serrería del Puente de Madera: Juan Siquier

El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 28/6/2009.

29.6.09

Chickenfoot, ¿vuelven los supergrupos de rock?



La banda presenta su único concierto en España el próximo 1 de julio en Madrid


Es la vieja historia del rock: rodar, rodar en torno a una farola hasta encontrarse el trasero (Rock and Roll). Joe Satriani, el guitarrista por excelencia lo ha vuelto a hacer, como una vez lo hiciera otro ilustre guitarrista al que ya le resuena la rutina y se le van cayendo las notas de pura incontinencia, Eric Clapton. Clapton lo hizo con Blind Faith, más que con Cream, y en aquel año, 1968, revolucionó el mundo del rock: "Ola de deserciones en el rock británico", decían los tabloides entonces. Hablaban de Traffic, de Cream claro, de Family, de Yardbyrds, Band of Joy, Small Faces, The Herd, Spooky Tooth... excelentes grupos que de pronto quedaron huérfanos de sus líderes. En California ocurrió algo parecido pero menos traumático porque en esos años todo estaba aún por hacer y además todo el material humano sobresaliente se lo quedaba Frank Zappa. Si The Byrds perdía a David Crosby y Buffalo Springfield a Stephen Stills y Neil Young, los británicos Hollies lo sufrían con Graham Nash y ahí estaba la noticia: otra legendaria banda inglesa destrozada. De aquella mítica revolución brotarían los mencionados Blind Faith (flor de un día), Led Zeppelín, Humble Pie... Crosby, Stills, Nash and Young. La rueda siguió rodando en cada década con imitaciones más o menos acertadas y ahora el gran Satriani vuelve a resucitar el concepto mediático con su extraordinario combo formado en torno a un nombre algo chiripitiflautico: Chickenfoot, dejadme traducirlo por Patapollo.


La banda
Joe Satriani, ya se ha dicho, es un guitarrista portentoso, exuberante y siempre dado al lucimiento personal. Así me lo pareció al escuchar hace muchos años su Surfing with the Alien: a una digitalización imposible se le unía el énfasis del trueno, la fanfarria, los fuegos artificiales y una inequívoca tendencia a la enseñanza: "Dejad que los heavys vengan a mí". Satriani explica ahora que siempre ha querido ser el guitarrista de una gran banda. Simplemente el guitarrista, no el figura. Desde luego no lo predicó con el ejemplo porque en The Extremist o Super Colosal siguió insistiendo en su instinto épico que cepillaba invariablemente con sus sonoras colaboraciones con Mick Jagger o Deep Purple y hasta con algún curso acelerado impartido a otro de los últimos guitarristas grandes Steve Vai. "Pero todo era por casualidad, -dice-, nunca planeé ser un instrumentista. Durante todo este tiempo lo único que quise ser es parte de un grupo de rock grande liderado por un vocalista. Tenía ofertas, pero nada que me integrara. Hasta ahora, hasta Chickenfoot". Parece cierto lo que afirma al escuchar algunas de las canciones del álbum de presentación. Una grabación impecable manejada por un guitarrista excelente, increíble pensar que ése sea Joe Satriani. Mucho más comedido, contenido, con un gusto exquisito por la profundidad y la base rítmica. Da la impresión que en el estudio hay alguien contratado para soltarle con un mazo si se desboca. Claro, cuenta con la compañía de otros dos pesos pesados del rock: Michael Anthony de Van Halen (hasta el gorro de Eddie) y Chad Smith, batería de Red Hot Chilli Peppers, más acostumbrado a estos menesteres con John Frusciante o Dave Navarro. Un cañón. La banda suena como un trueno. Hasta Sammy Hagar, "el rojo", aquel cantante que tuvo los bemoles de sustituir a David Lee Roth en Van Halen anda más distinguido. Será la edad, que le ha otorgado alguna economía de voz, aguardentosa y tabaquera. Si tuviera que rebatir a alguien sería a él, pero aquí entran los gustos personales y los míos siempre han objetado a los cientos de imitadores que le salieron a Robert Plant en el género. Soy de los que piensan que los vocalistas del rock brutote no han tenido que cantar como Plant, como Ozzy Osbourne o como Ian Gillian por decreto, para algo está la rebeldía de los códigos rockeros. En fin, soy más de Paul Rodgers (Free, Bad Company), Anthony Kiedis (Red Hot), Chris Cornell (Soundgarden), hasta el Jack White de The Racounters...

Epílogo
Chickenfoot estarán el 1 de julio en el Palacio de los Deportes de Madrid. Será su único concierto en España y una categórica vuelta de tornillo al rock, incluso al movimiento mediático que acompaña a éste designado supergrupo, con la inevitable comparación a sus inmediatos antecesores Audioslave, Velvet Revólver, The Good, The Bad and The Queen, Tinted Windows y a cientos de bandas que con mayor o menor suerte han querido jugar a algo tan delicado como autodenominarse Supergrupo.

Por cierto, en Chickenfoot nadie a dejado a nadie abandonado a su suerte como ocurrió en aquel "desastre" de la música británica de los sesenta. Chickenfoot son cuatro extraordinarios músicos eremitas cuyo destino estaba escrito en los versos bíblicos del Rock and Roll.


El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 21/6/2009

15.6.09

Andrés Alberto Gómez, la llamada del clavecin


el músico albaceteño estrena dos nuevas grabaciones y actúa en Nantes

Llanos y Andrés, sus padres, lo anunciaron así cuando nació el pequeño: "Hemos tenido un clavecinista". Lógico, no todos los días uno tiene un niño que con la edad, pura adolescencia, acogería el clavecin como método de vida, ése instrumento musical con pinta de mueble de la Casita del Labrador en Aranjuez con teclado y cuerdas pulsadas al que muchos llaman clavicémbalo o simplemente clave. Andrés Alberto Gómez Rueda (Albacete, 1978) acaba de estrenar dos nuevos discos con el clave como protagonista y ésta semana, el pasado jueves, actuaba en el Festival Printemps des Arts de Nantes. Los discos están protagonizados por su propio grupo de música renacentista La Reverencia, "La vida deste mundo", un cancionero hispano del Renacimiento y el estrenado en solitario con el clave "Docere, Movere et Delectare" interpretando composiciones de Buxtehude, Weckmann, Böhm, Froberger, Pachelbel, Karges y Bach. 2008 fue un año agotador para el joven músico albaceteño que ha tenido que compaginar aeropuertos y conciertos con grabaciones y sus clases de clave como profesor del Conservatorio Profesional de Música de Murcia. En uno de esos conciertos, Andrés Alberto conoció y trabajó junto a su ídolo de toda la vida el clavecinista norteamericano William Christie, director de su orquesta de cámara barroca, Les Arts Florissants. Fue en el Teatro Real de Madrid: "Tocar con Les Arts Florissants ha sido lo más importante que me ha pasado en mi vida y con William Christie que es una leyenda. Estuve el año pasado un mes entero junto a él. Es como si en jazz te pasas un mes con Miles Davis. Una recompensa. Cuando valoras todo eso te reconforta de esfuerzos y sacrificios". Andrés terminó sus estudios de clave y música antigua en el Real Conservatorio de La Haya (Holanda) como alumno de Jacques Ogg y en la Escuela Superior de Música de Cataluña, E.S.M.U.C. como alumno de Béatrice Martin, obteniendo matrícula de honor y felicitación del jurado.

Los comienzos
En un entorno familiar cómodo y placentero el joven Andrés Alberto se crió en el silencio del extrarradio albacetense, rodeado del cuchicheo de las calandrias y el profundo aroma del libro estrenado (su padre es escritor). Su inmediato antecedente musical data de Ana y Julia, sus primas, aplicadas pianistas entonces en uno de los conservatorios de música de Albacete, donde él mismo dio sus primeros golpes de teclado. Allí le llevaron sus padres sorprendidos de la habilidad con que el pequeño Andrés imitaba las notas de las canciones populares en un pequeño teclado electrónico que le habían comprado: "Escuchaba una melodía y la sacaba al instante -dice ahora recordándolo- Todavía me sorprende la facilidad que tenía para hacerlo con diez años. Me acuerdo que en ésa época había una película, El Piano, de Jane Campion con música de Michael Nyman, que conseguí interpretar, el disco entero, de oído. Ponía el magnetofón, escuchaba la pieza e intentaba copiarla corrigiendo los errores de notas y acordes. Me sorprende porque cuando posteriormente aprendí a leer música y me compré la partitura alucinaba porque era exactamente igual a como yo la tocaba; todas las notas que yo había aprendido de oído estaban en aquella partitura". Andrés, tras un productivo acercamiento al piano en el Liceo Arturo Moya acabó matriculado en la institución pública: "Aquellos primeros años fueron muy amargos, incluso estuve a punto de dejarlo todo, estuve un año entero sin ir al conservatorio porque desafortunadamente tuve muchos cambios de profesores, algunos muy buenos, pero también con gente que me quitó la ilusión. Estuve sin ir a solfeo, sin ir a piano...muy mal. Hasta que afortunadamente caí en las manos del profesor Jesús Manuel Valenciano que me hizo uno de los grandes favores de mi vida: llevarme a Valencia a conocer a otro pianista con el que él estudiaba, Patricio Pizarro".

Las claves
Pizarro realizó impecablemente el papel melodramático de viejo profesor retirado y recluido en un antiguo caserón con sus instrumentos, sus recuerdos, dedicado exclusivamente a la pedagogía musical. Un tipo muy interesante. Tenía varios pianos y dos claves. Al joven Andrés Alberto le parecieron a simple vista muy estéticos. El chico llevaba, siempre hay que hacerlo cuando visitas la casa de un profesor, una partitura preparada por si tenía que tocarla, las Variaciones Goldberg, de Juan Sebastián Bach (1742). Tocó al piano ante la presencia de Valenciano y Pizarro y el veterano profesor le propuso tocar a Bach en uno de los claves que tenía: "Cuando toqué por primera vez aquel clave pensé inmediatamente que ése iba a ser el instrumento de mi vida. Pizarro pensó exactamente lo mismo porque me dijo "dedícate al clave y deja el piano". Al acabar la selectividad con excelentes notas y ante la sorpresa de sus progenitores que auguraban alguna carrera productiva para el chaval Andrés Alberto les confesó que lo que quería realmente era estudiar música. " Mi padre me dijo que si quería estudiar música debía pasar en el piano el mismo tiempo que tendría que pasar en la universidad, siete horas como mínimo. Aquellos años los recuerdo muy gratamente en mi casa: por las mañanas, desde primera hora, mi padre estaba en su despacho del piso de arriba escribiendo y yo en el piso de abajo estudiando y tocando el piano y ya el clave que me habían comprado". Patricio Pizarro en Valencia y el excelente clavecinista madrileño Tony Millán guiaron sabiamente los pasos del joven músico hasta su ingreso en el Real Conservatorio de La Haya donde tuvo que superar los durísimos exámenes de ingreso y permanencia durante los cuatros años de carrera: "Todos estos años fueron ajenos al conservatorio y dedicados al clave privadamente. Eso me ha dado una impresión de la docencia mucho más amplia que la de una persona que sólo haya estudiado en un conservatorio. Creo que donde menos música se hace es en el conservatorio y donde más música se aprende es en casa de un buen músico o profesor. En casa del profesor vives el mundo del artista, respiras su música, sus instrumentos, sus partituras, resuelves tus dudas. En el conservatorio tu entras en un aula, tienes tu hora semanal y ves que muchos de tus compañeros van por obligación. Por obligación haces exámenes y otros ejercicios que pueden no interesarte mucho o nada. Con el profesor, a mi me gusta llamarle simplemente músico, puedes estar desde una hora hasta momentos donde el tiempo vuela, las horas, porque estás en otro universo, el que has elegido. Había veces que con Tony tenía que salir corriendo porque se me escapaba el tren a Albacete".

El presente
Aún, bajo la influencia siempre de ése ambiente familiar que ha marcado sus pasos, cálido, bucólico en tantos momentos, cercano y de apoyo incondicional Andrés Alberto siente la constante llamada del clavecin, su fascinante sonido novelesco, romántico, que algo tuvo que influir en su encuentro con Paloma Gallego, la joven soprano que forma parte de su grupo La Reverencia, especializado el quinteto en la música del Renacimiento. Con ella consiguió, si algo faltaba para completar un ciclo vital envidiable, el equilibrio necesario para acometer una vida de verdadero artista consagrado que le lleva con sus compañeros, por ejemplo, a una charla informal con la Reina Sofía en Atenas reclamados allí por la soberana a un concierto privado en la misma casa del embajador con motivo de la visita de una representación española a la inauguración de una exposición de El Greco en la capital griega: "Al músico hay que comprenderlo -dice-. Al músico le alimenta el arte. El artista necesita su espacio, sus "ausencias", la pasión te abstrae, vives en tu propio mundo interno. Con Paloma he tenido mucha suerte en eso. O una persona así o nada".

En estos días, Andrés Alberto Gómez estrena dos discos impecables, cumple su compromiso como solista en Francia y vuelve para casarse con Paloma. Por un día, el clavecin puede esperar.

Discografía de Andrés Alberto Gómez

DE AMORES Y LOCURA, La Reverencia, 2005
INSOLITO ESTUPOR, Forma Antiqva, 2006
DIEGO ORTIZ, La Reverencia 2007
DOCERE, MOVERE ET DELECTARE, Andrés Alberto Gómez, 2008
MEYSTER OB ALLEN MEYSTERN, Tasto Solo, 2009
LA VIDA DESTE MUNDO, La Reverencia, 2009

L´ORFEO (DVD), Les Arts Florissants, 2009

El Brillo de los Días. Publicado en el diario La Verdad de Albacete. 14/6/2009.